sábado, 13 de enero de 2007

A Balaguer, también hay que contarle sus muertos




A Balaguer, también hay que contarle sus muertos
Por Marcos A. Tejeda
El presidente Leonel Fernández declaró anoche [Viernes, 1 de Septiembre, 2006] que el fenecido presidente Joaquín Balaguer [al cumplirse 100 años de su natalicio] es un patrimonio histórico de República Dominicana y que cuando pasen las pasiones políticas su figura crecerá en dimensión histórica en el aprecio de la gente. "Por eso yo lo respeto, yo lo admiro y lo veo como parte del patrimonio histórico de la República Dominicana", agregó.
Es cierto, Señor Presidente. Todos los dominicanos reconocemos el valor histórico que representa para el país el extinto presidente Joaquín Balaguer. Pero de ahí a considerar al "Doctor" "Patrimonio histórico de la República Dominicana", entiendo que hay un largo trecho.
Entiendo su respeto y admiración por una de las figuras más trascendentales que haya caminado por el suelo de nuestra patria; pero cuando pase el tiempo de las pasiones políticas, en vez de dimensionarlo, muchos tendremos que empequeñecerlo, porque sus grandes obras por el fortalecimiento de la democracia y el desarrollo del país, se hizo a costa de la sangre de un puñado de hombres honorables y fieles defensores de nuestra tierra.
Sin ser mezquino y sin dejar a un lado sus grandes dotes de estadista e intelectual, de ingenio y constructor de sociedades, debemos recordar que fue a su vez el aniquilador de los libres pensadores y buscadores de mejor futuro.
Nuestro ex presidente no escatimó esfuerzos para mantener su poder hegemónico. Maniobró hábilmente su omnipotencia política en contra de sus adversarios para neutralizarlos, en la mayoría de los casos, desaparecerlos del mapa político de nuestra nación.
Los muertos de su era, también hay que contarlos; hay que contar las herencias de horror que les dejó a tantas viudas e hijos huérfanos. También hay que contarles sus persecuciones políticas y sus torturas. Hay que contarle su terror y las sangres derramadas en las calles, las angustias y los gritos de las madres en cada casa, en cada pueblo.
A Balaguer también hay que contarle sus muertos
: Ahí está Orlando Martínez y "Goyito", Amín Abel y Narcisazo, Sagrario Díaz y Caamaño, entre tantos más. Estos también fueron sus obras. No los olvidemos cuando vayamos a nombrar al "Doctor" "Patrimonio histórico de nuestra nacionalidad".









LOS SELLOS DE BALAGUER
Bettino Craxi, al referirse a la descomposición de la sociedad italiana, dijo: “hay que aprender de la Iglesia Católica que alaba a sus Santos y esconde sus inquisidores”.
Julio R. Cordero

El Presidente Leonel Fernández acaba de firmar el decreto 124-06 que autoriza la emisión de sellos postales para el franqueo de correspondencias con la foto de Joaquín Balaguer, en homenaje a su labor como estadista y escritor.
Esta acción me hace recordar una frase que hace años le oí a quien en ese momento era el Primer Ministro de Italia, Bettino Craxi, al referirse a la descomposición de la sociedad italiana: “hay que aprender de la Iglesia Católica que alaba a sus Santos y esconde sus inquisidores”.
La generación que nos gobierna está en el deber de propiciar cambios reales para forjar mejores ciudadanos, instaurando más transparencia, institucionalidad, justicia y desarrollo social; evitando algo que viene sucediendo desde hace años: que sigamos siendo una sociedad de complicidades donde unos y otros se ocultan sus malas obras.
Los ciudadanos adolescentes que hoy estudian el bachillerato merecen tener bien claro quién debe merecer ser admirado y así, con la mayor objetividad, poder descubrir qué pasó exactamente en el país entre 1966 y 1978.
Ellos deben saber que en esos años no se respetaban las ideas políticas y que por esa razón hubo muchos muertos y muchos más deportados; que a los sicarios se les llamaba “incontrolables” y a la corrupción “indelicadeza”; que “la constitución era un simple pedazo de papel”.
Que el hoy homenajeado hizo más de 300 millonarios a la carrera; que, según declarara en una ocasión, la corrupción solo se detuvo en la puerta de su despacho; que dejó una funesta “pagina en blanco”; que al perder el poder fue capaz de quedarse con 4 senadurías que no le habían otorgado los votos, solo para poder controlar la Justicia y que su penúltimo gran acto como estadista fue el fraude electoral de 1994.
No importa que Peña Gómez lo haya declarado Padre de la Democracia; ni que Leonel Fernández haya sido presidente con sus votos; ni que Hipólito Mejía haya amarrado la chiva en su casa; estamos en deuda con las madres, las viudas y los huérfanos de esos 12 años.
Si queremos efigies para nuestros sellos, ahí tenemos las de Juan Bosch, Juan Luis Guerra, Pedro Mir, Aída Cartagena, Pedro Martínez, Casandra Damirón, Eduardo Brito, Juan Marichal, Cándido Bido, …son muchos.

http://www.clavedigital.com.do/Firmas/Articulo.asp?Id_Articulo=7008

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